El enunciado como viaje del héroe en Bastián


El enunciado como viaje del héroe en Bastián

         “Bastián no quería ser ya el más grande, el más fuerte o el más inteligente. Todo eso lo había superado. Deseaba ser querido como era, bueno o malo, hermoso o feo, listo o tonto, con todos sus defectos… o precisamente por ellos”. (1992: 369)





1

Bastián Baltasar Bux, personaje principal de la novela infantil La historia interminable de Michael Ende, se pasea alrededor de los difíciles doce años. Es obeso, víctima de bullying en el colegio, está deprimido ante la pérdida de la madre y busca reencontrarse con la difusa imagen paterna. Bastián siente que una palabra suya es sinónimo de problemas. Desde este “significar”, el joven protagonista se recoge, aisla y anula de forma egocéntrica. Se enfrenta al entorno desde el silencio, el espacio de prórroga en el que se acunan las dudas de la adolescencia. Bastián desearía ser otra persona.

La trama de la novela es compartida con Atreyu, un guerrero de la tierra “Fantasía” y la Emperatriz Infantil, personajes de un libro que Bastián roba para leer en un almacén del colegio, ocultándose de su dura realidad escolar. Estos tres personajes, sin entender aquello que los vincula al inicio del relato, tienen como misión enfrentar a la “Nada”, una especie de agujero negro que hace desaparecer las cosas a su paso. Es olvido, silencio y ausencia absoluta. La “Nada” parece dejar en evidencia el poder de la realidad, ¿pero cuál realidad?, ¿la del discurso del libro que se lee o la metaficcional del libro que lee Bastián?.

Uno de los planteamientos más prácticos de Todorov, anunciaba que “lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente natural” (1999: 24). Aunque, en apariencia, para el lector este concepto puede resultar ser una afirmación evidente, para Bastián como personaje no lo es. La muerte de la madre, la violencia en el aula, la ausencia del consuelo paterno y la soledad, lo condicionan a una serie de leyes cotidianas relacionadas con la tristeza. Pero la lectura de una novela dentro del juego narrativo, otorga esta posibilidad de vacilación. Al desmontar la estructura del libro, la narración anima a juntar las piezas fundamentales para una organizar una fantasía como idea y nación. El libro, incluso, se inicia con el encuentro de cuatro emisarios de distintos pueblos que viajan con un mismo propósito: anunciar a la Emperatriz Infantil la desaparición de su territorio por el acelerado avance de la “Nada” a través del imperio. La Emperatriz es la única en darle vida a cada elemento de “Fantasía”. En ella se representa el orden natural de ese imaginario, su poder radica en nombrar las cosas y darle la existencia a partir de su propia vida. Todas estas condiciones permiten que Bastián, adelantada la lectura, sienta el exceso de sucesos fantásticos como un absurdo en su realidad. O como asevera Camus, quien profundizó en el "absurdo" no solo como una fórmula literaria, sino como parte sociológica del ser en su libro El mito de Sísifo:

“Si yo fuese un árbol entre los árboles, un gato entre los animales, esta vida tendría sentido, pues yo no formaría parte de este mundo. Yo sería este mundo al que me opongo ahora con toda mi conciencia y con toda mi exigencia de familiaridad. Esa razón tan irrisoria es la que me opone a toda la creación. No puedo negarla de un plumazo. Por lo tanto, debo mantener lo que creo cierto. Debo sostener lo que me parece tan evidente, incluso contra mí. ¿Y qué es lo que constituye el fondo del conflicto, de la fractura entre el mundo y mi espíritu, sino la conciencia que tengo de ella? Así, pues, si quiero mantenerlo, es mediante una conciencia perpetua, siempre renovada, siempre tensa. Eso es lo que debo recordar de momento. En ese momento lo absurdo, a la vez tan evidente y tan difícil de conquistar, entra en la vida de un hombre y recobra su patria. También en ese momento el espíritu puede abandonar la senda árida y reseca del esfuerzo lúcido. Ésta desemboca ahora en la vida cotidiana.” (1999: 70)
Bastián corresponde a este ser desencantado de su vida, sumirgiéndose en la realidad aparentemente natural que le ofrece el refugio literario. Su vida cotidiana durante un día será la lectura del libro robado, una vida que anula la propia. Mientras que, al contrario, Atreyu revela en su largo viaje la conciencia histórica del héroe ante una nación.

El eslabón que completa esta cadena de relaciones, es el Auryn, un amuleto mágico casi indestructible como el anillo de Tolkien, capaz de crear y dar el libre albedrío a partir de su inscripción al reverso: “Haz lo que quieras”. Representadas como dos víboras, una de oro y otra de plata, que se enlazan mordiéndose la cola. Son el reflejo del eterno retorno sobre el que se fundamenta la obra, y el balance del ying y el yang, como equilibrio entre el deber y el poder. El Auryn es el objeto que vincula la ficción con la acción, y refuerza la figura del héroe en ambos jóvenes, de forma horizontal, vinculándonos con los conceptos de libertad, responsabilidad y poder (o perversión). El Auryn es el ente creador.



2

A partir de la lectura de la primera parte del argumento, Bastián inicia el viaje del héroe con ayuda de Atreyu y los deseos del Auryn. Como lector, el niño apático establece un vínculo con la aventura que le ofrece la la literatura. Esta pacto entre realidad y ficción, se revela de forma material, a partir del uso de la tipografía en colores rojo y verde para delimitar ambos mundos narrados. Sin embargo, el contenido argumental, es quien delimita a partir de una acuciosa lectura, los tres ejes que establecen el núcleo de la obra:

1.    La atemporalidad “Fantasía”, que se enuncia a partir de una serie de relatos que se repiten constantemente, o de otros que se construyen a medida que la figura del Viejo Errante los escribe, sin establecer un futuro predecible. 

2.    Los relatos orales que enuncian una implícita historia de “Fantasía” como imperio. En la segunda mitad del libro, Graogramán, la muerte multicolor, le explica a Bastián este concepto de historia: “-Señor –respondió el león serenamente- ¿no sabes que Fantasía es el reino de las historias? Una puede ser nueva y, sin embargo, hablar de tiempos remotos. El pasado surge con ella.” (1992: 224-225)

3.    La posibilidad de la libertad absoluta a partir de la palabra. Enunciar el mundo sin normas, es el acto de rebeldía que posibilita al adolescente a reconocer otras alternativas de apropiación del mundo. A Bastián su historia, la “realidad”, se le trastoca gracias a la ficción. “Fantasía” y su vida cotidiana en Berlín, son otras: “cada lectura es histórica y cada una niega la historia. Las lecturas pasan, son historia y, al mismo tiempo, la traspasan, van más allá de ella.” (1998: 225)

Con estos ejes, el viaje de Atreyu busca la recopilación genética de la identidad, no solo la de la nación, sino la del propio lector. Bastián acciona el recorrido de Atreyu a partir de la lectura, sus ojos son los del héroe. Pero al llegar a la ciudad de los espectros, y encontrarse con un pueblo desesperado capaz de lanzarse a la “Nada”, víctima de sus desolaciones, le da finitud al viaje. Por un lado, Atreyu se descubre personaje, ficción, se sabe “significado” de un lector. Por el otro, Bastián se enfrenta a la posibilidad del olvido.


3
Un enunciado existe al margen de toda posibilidad de reaparecer; y la relación que mantiene con lo que enuncia no es idéntica a un conjunto de reglas de utilización. Se trata de una relación singular: y si en esas condiciones reaparece una formulación idéntica, son precisamente las mismas palabras las utilizadas, son sustancialmente los mismos nombres, es en total la misma frase; pero no es forzosamente el mismo enunciado.” (2001: 148)
Foucault profundiza en el enunciado, como un constructo capaz de redefinir los espacios de la cultura. A menor escala, el personaje infantil que cruza el umbral de la niñez, enuncia un universo propio, creyéndose siempre un ente creador. Bastián cierra la primera mitad del libro, sabiéndose el dador del nombre nuevo a la Emperatriz Infantil que no solo la salvará, sino que detendrá a la “Nada”. Bastián refundará la historia de un imperio a partir de un nombre. Él nombrará a la Emperatriz como “Hija de la luna”, dando fin a este pacto con la ficción. Su siguiente paso en el viaje, se verá representado en la segunda mitad del libro, donde seguirá enunciando pero desde el libro que lee, como parte de “Fantasía”, adueñándose de nuevos espacios, pero enfrentándose a los monstruos propios de sus inseguridades. Se verá flaco, se sentirá más poderoso que Atreyu, querrá el poder como arma para cambiar su mundo. Bastián busca palabras para organizar su mundo, construir una identidad, y la fantasía es una excusa simbólica para contar de su historia. Bastián, finalmente, supera la libertad plena del Auryn, se reconcilia con su identidad, para poder dar el primer paso hacia la juventud, revelándose ante las normas de su vida cotidiana.

El adolescente, y muy especialmente el joven, tiene su mundo de referencias más amplio y complejo. Y, aunque la literatura, en este caso juvenil, asuma funciones vicarias en el campo de las experiencias, es lógico que se le amplíe cada día más el de referencias, como respuesta a la necesidad de abrirse cada vez más a un mundo, el real, en el que tiene que integrarse próximamente. (…) Evidentemente, todos los temas deben tener cabida en la literatura juvenil. Pero con la proyección al mundo, que aceptarán, detestarán y, ojalá, se comprometan a cambiar. Pero sin ombliguismos. Desde la imaginación y la lucidez. (Cervera 1995: 15)


BIBLIOGRAFÍA

CAMPBELL, Joseph (1997). El héroe de las mil caras. México: Fondo de cultura económica.

CAMUS, Albert (1999). El mito de Sísifo. España: Alianza.

Cervera, Juan. (1995) La literatura juvenil a debate. CLIJ, 75: 12-16.

ENDE, Michael (1992). La historia interminable. Colombia: Alfaguara.

FOUCAULT, Michael (2001). La arqueología del saber. México: Siglo veintiuno ediciones.

PAZ, Octavio (1998). Los hijos del limo. España: Seix Barral.

TODOROV, Tzvetan (1999). Introducción a la literatura fantástica. México: Ediciones Coyoacán. 

Comentarios

  1. Leí el libro de Michael Ende el año que salió, creo que...¿1982? Yo andaba por los veinte años y me lo regaló un amigo. Realmente es un libro que trasciende cualquier edad lectora y recuerdo que fue un boom. Reúne muchos y buenos ingredientes para el lector que siente que está abandonando la niñez. La trama de ficciones abre una senda iniciática urdida a la manera tradicional de los relatos mágicos y míticos. La fantasía y el poder de la palabra es uno de sus ingredientes. El poder de dar nombre a las cosas es y será siempre el mayor de todos los poderes creativos. Creo que es ahí donde enlazas este ejemplo literario con el tema filosófico del enunciado. Pero no estoy segura de haber entendido bien hacia dónde se inclina la conexión, ¿hacia un enfoque semiótico sobre la virtualidad de los textos, el lector modelo y la cooperación del «Lector in fábula» de Umberto Eco? Disculpa mi torpeza.

    ResponderEliminar
  2. No hay torpeza, Ana. Por el contrario, tienes mucha razón con tu duda. He vuelto a leerlo con tus prismáticos, y es cierto que no queda claro hacia donde se inclina la balanza en esta reflexión. Trataré de darle mejor forma a la respuesta:

    Cuando hago la relación del enunciado con los aspectos literarios (fantásticos) del libro, pretendo dejar en evidencia la importancia de la cooperación del lector en la construcción de nuevos significados del texto. En ese sentido, sí se relaciona con la teoría Eco, pero además trato de profundizar en la experiencia personal del protagonista (y del lector), en la construcción de alternativas a partir de la palabra. El modelo que analizo es la construcción del universo adolescente en el niño a partir del poder de enunciar las cosas, sensaciones, traumas o realidades de manera personal. Me interesa escudriñar en cómo es la estrategia de ellos al darles significado a las cosas (a los signos). En la fantasía, la estrategia está clara, es un pacto obvio en la tradición de relatos mágicos, como bien lo señalas en tu comentario, pero quiero seguir evolucionando este estudio a dos puntos:

    1. Cuando enunciar atañe a cambios en novelas realistas (como en el caso de Seis veces Lucas de Lygia Bojunga o La lengua de las mariposas de Manuel Rivas). Tema que no se trata acá, pero que iré escalando sus posibilidades con otros ejemplos.

    2. La respuesta lectora, con visos sociológicos, del niño y adolescente ante esta literatura que les hace explícito su capacidad de crearse un nicho de pensamiento libre y espacio propio. Este segundo punto, evidentemente, es mucho más complicado e implica mucho más trabajo de estadísticas, estudios y recolección de datos.

    Mil gracias por compartir tu acercamiento al libro. Por cierto, aclarando tu duda con el año, el libro se publicó en alemán en 1979, y en español por Alfaguara en 1983. En mi experiencia personal, el libro llegó tarde, cuando tenía 17 años y tomaba seriamente en fundar mi biblioteca personal. Me lo regaló mi hermano mayor que nunca entendió mi vicio con la lectura, pero atinó en darme ese libro, que además fue fundacional para mi biblioteca (en mi casa solo existían dos libros de mi papá, y los demás los leía en la biblioteca o la escuela). Con todo y eso quise estudiar literatura. No sé por dónde me vino el gusanillo.

    Eso podría ser interesante, saber ¿quiénes han leído la novela y cuándo llegó a sus vidas?

    Gracias Ana, espero más comentarios. No quiero que queden dudas, porque además siento esta entrada la escribí un tanto espesa, y por lo tanto se presta a la confusión. Quisiera que lo mejoráramos juntos. A ver, más preguntas... Olalla...

    ResponderEliminar
  3. Como te comentaba por el correo me pasaba igual que Ana y no lograba entender cuál era el objetivo de tu estudio. Ahora creo que encontré la explicación en este párrafo tuyo que cito:

    "Bastián busca palabras para organizar su mundo, construir una identidad, y la fantasía es una excusa simbólica para contar de su historia. Bastián, finalmente, supera la libertad plena del Auryn, se reconcilia con su identidad, para poder dar el primer paso hacia la juventud, revelándose ante las normas de su vida cotidiana."

    Y, sin embargo, siempre me pareció decepcionante ese enunciado, "Hija de la luna", con el que Bastian nombra a la emperatriz y que supone la salvación de su imperio.

    ResponderEliminar
  4. "Hija de la luna" es cualquier cosa. La verdad es que Ende se pudo haber currado un poco más ese nombre. Allí estamos totalmente de acuerdo, Olalla. Sobre todo que el libro está plagado de nombres interesantes, de un imaginario poderoso. Sin embargo, podemos justificar que el apuro de Bastián lo hizo improvisar lo primero que le pasó por la cabeza. Estaba bajo presión. La Nada acabaría con Atreyu, con la Emperatriz, con Fújur (que no se parece en nada al dragón con cara de perrito tontorrón de la película). Ese apuro, le da cierta credibilidad en el texto al hecho improvisado de que él le pusiera cualquier nombre. Y si nos vamos un paso más allá, también resalta la responsabilidad implícita de enunciar las cosas. Cuando lo hacemos, sin una reflexión seria, puede ser nombrado de manera sosa o espesa. Ahora bien: ¿hija de la luna es realmente mal nombre o es prejuicio nuestro porque nos parece cursi?, ¿qué implicaciones tiene para Bastián la palabra "hijo"? ¿y aunque "luna" no es lingüísticamente más poderosa que "emperatiz" o "infantil", no contiene un valor poético (simple, pero lo tiene)? ¿acaso el signo "luna" no significa luz en la noche, luz en la oscuridad? ¿Bastián podría ver en esta niña, eje del libro que lee, la posibilidad de iluminar el estado oscuro en el que se encuentra estancada su vida? Uno puede seguir desentrañando el enunciado, y ver que quizás no fue un nombre tan casual sino causal. Lo importante es que un imperio, al menos, se salvó.

    Ahora bien, si a mí me preguntas, cada vez que leo "Hija de la luna", pienso irremediablemente en "cuenta una leyenda..." de Mecano y me pongo a tararear la canción. Esos referentes que uno tiene, siempre son un peligro.

    ResponderEliminar
  5. Hola Freddy: Es habitual la idea de que la literatura nos hace sentirnos mejor, ser mejores personas, contactar con nuestro yo íntimo, ser más sensibles y sentirnos acompañados en este valle de lágrimas y políticos inescrupulosos... A menudo me encuentro con personas que me confiesan que "La historia interminable" les tocó y cambió su ser. Junto con "El lobo estepario", "El Principito" y "El guardián entre el centeno", se trata de una serie de novelas a las que se le atribuye un dimensión psicológica muy profunda y un especial carácter transformador.
    Está claro que es necesario distingir entre la obra literaria y las prácticas lectoras, pero siempre me queda una pregunta que, en ocasión de tu post, reformulo: ¿Por qué "La historia interminable" no la consideramos como un libro de autoayuda?
    Me interesa mucho tu punto de vista. Estoy convencido que esta novela tiene alguna cualidad que yo soy incapaz de apreciar debido a mis prejuicios.
    Gracias de antemano, g.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares