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El rincón seguro

  «Mi caja con dólares de plata enterrada junto al arroyo estaba a salvo. Cerca, bien oculto, se encontraba uno de mis escondites, el que había construido con más esmero y el que usaba más a menudo. Había arrancado dos o tres arbustos pequeños y allanado el terreno; alrededor había otros arbustos y ramas de árboles, y la entrada estaba tapada con un tronco que prácticamente llegaba hasta el suelo. En realidad no era necesario esconderse tanto, porque nunca venía nadie a buscarme aquí, pero a mí me gustaba tumbarme dentro con Jonas y saber que no podían encontrarme. Hice una cama con hojas y ramas y con una manta que Constance me había dado. Los altos árboles de alrededor eran tan tupidos que dentro siempre había un ambiente seco y los domingos por la mañana me echaba allí con Jonas y escuchaba sus historias. Todas las historias de gatos comienzan con la misma frase: "Mi madre, que fue la primera gata, me contó lo siguiente", y yo acercaba la cabeza a Jonas y escuchaba. No se

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