Mundos posibles II


© Quint Buchholz. Man reading a book, 1990
Mucho más verosímil resulta que Pippi Langstrum pueda levantar un caballo con sus pequeños brazos. ¿Y por qué? Porque la fuerza de Pippi es coherente con su realidad fantástica y porque forma parte de un retrato esmeradamente diseñado para desafiar las leyes de lo posible y de lo conveniente en un mundo aburrido. Y eso hace que queramos creerla con pasión. Pippi Langstrum, a diferencia de Dario Bis, es un personaje nacido para crear ficción. Desde este punto de vista, la verosimilitud tiene que ver con la coherencia interna de una estructura ficcional.
“[...] lo que determina el valor realista de un texto no depende de su relación “con estados de cosas” en un mundo real o posible, sino de su relación con la esfera de las representaciones mentales” (Rastier, F.: Problemáticas Semánticas. 1995: 30, citado en Saganogo, B. op. cit., 2007)

© Quint Buchholz. Man on a ladder, 1992
Desde los tiempos de Aristóteles se discute que la literatura es una representación de las acciones humanas y de la naturaleza por el lenguaje, denominando a este sentido imitativo mimèsis. Esta forma de ver las cosas puede desviar el tema hacia una injusta oposición realidad/ficción cuando la cuestión es que la verosimilitud de un mundo de ficción no depende de la veracidad sino de la verdad poética. Si un mundo de ficción nos conmueve o nos impresiona, poco nos importará su veracidad. Si hemos encontrado un significado interesante, éste no pertenecerá al ámbito de la realidad empírica de la existencia si no al mundo intersubjetivo de las ideas, de los sentimientos y de la comunicación. En última instancia, la realidad de la literatura es lenguaje. Por eso las tesis antimiméticas de Barthes defienden que la ficción es un conjunto de convenciones textuales donde cualquier referencia habría de ser autoreferencia.
Sin embargo, cuando tomo un libro mudo en mis manos y sigo una historia sin palabras, partiendo de la base de que la imagen no es lenguaje (Groupe µ, 1993) me surgen muchos interrogantes de forma espontánea:
¿Qué clase de ficción se establece en un libro mudo? ¿En qué pueden diferenciarse una trama visual de una trama literaria? El referente es igualmente producto de la semiosis, pero las convenciones dentro del sistema de comunicación visual ¿afectan del mismo modo a la "ilusión referencial"?¿Podría decirse que una trama visual es enteramente autorreferencial?
Groupe µ,1993.Tratado del Signo Visual, Cátedra. Madrid.
NOAH DOELY (http://noahdoely.com/photographs.html) crea complejas escenas narrativas como lo haría un artesano. Sin embargo, la belleza de su trabajo no sólo reside, a mi juicio, en su proceso creativo, en sus viejas máquinas o en la estética que reproduce; lo que de verdad me conmueve (me impresiona) de sus imágenes es la recreación de territorios que, por el caráter mismo (en este caso) de la fotografía, hacen posible, a ojos del lector, la existencia de una historia paralela a la que vivimos, a la que nos contaron o leímos algunas vez.
ResponderEliminarHe visitado al fotógrafo y ¿sabes?…en ese juego que se lleva con la simulación me imagino a realidad y ficción como dos bailarines en un "paso a dos". Los montajes fotográficos de Doely son como los libros de Sáez Castán.
ResponderEliminarLas fotos de Noah Doely son sobrecogedoras. Me encantan. Dicho esto, acaba de salir en Italia un libro curioso de Vladimir Radunsky: Vestiario, Bestiario, publicado por Donzelli. Se trata del catálogo de una serie de prendas de animales, en él aparecen entonces (fotografiadas) prendas como las zapatillas de seda de Babar, la corbata de la jirafa Chuck, etc.
ResponderEliminarLo más interesante del caso es que acompaña la salida del libro una exposición donde se pueden admirar estas piezas originales de alta costura (las zapatillas de Babar miden 1,5 m de diámetro, hay que imaginar lo largo que será el velo de novia de la anaconda).
En una entrevista publicada en el diario Il Messaggero y que se puede leer en la web de la editorial (http://www.donzelli.it/recensioni/2319/1532), el artista dice: "El interés hacia los vestidos de los animales remonta hasta mi infancia. Un día fui al zoo. Quedé estupefacto: acostumbrado a ver los animales tan estupendamente vestidos en mis libros favoritos, no esperaba encontrarlos "desnudos". He admirado siempre las ilustraciones de Grandville, Beatrix Potter, Jean de Brunhoff y de muchos otros artistas que han pintado modas y estilos de los vestidos de los animales del pasado. Estoy convencido de que el mundo encantado en el que los animales bien vestidos mantienen conversaciones existe de verdad. Mi colección es la prueba de ello."
Qué belleza, Arianna. Es verdad que alguien debería hacer algo al respecto.
ResponderEliminar